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sábado, 4 de septiembre de 2010

Los patos hacen ruido – Las Águilas vuelan

Esta es una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto.  
 
Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se
acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer
bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien
planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera
del taxi.  

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras
pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

 
 Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a
mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica
posible brindándole un ambiente amigable”

Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del
taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!  

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café?
Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo:
“No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un
hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi
tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”

 
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el
Reforma, Esto, Novedades  y Selecciones…”

Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas
son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si
quiere escuchar la radio”  

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado
prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual
seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer
que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus
meditaciones. ...    

 
“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes
así?”  

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente
los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor
parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche
en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal.  El acababa
de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía
que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo
tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se
diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen
ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

 
“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente
hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces
decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y
sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los
clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la
vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.  

 
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.  
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis
ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de
taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en
mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila
confiable para que haga el servicio”.

 
Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi
normal.  

Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente
dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a
ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas
las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.  

Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:  
 
El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del
grupo como las águilas.  

 
 No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un
servidor publico,"politico",ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te
comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima
de los otros?

Recuerda: ES TU DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA


   
Atentamente,
Un pato dispuesto a ser aguila...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dios frente a nosotros!!

Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mí clase caminando de regreso a su casa.
Se llamaba Kyle.
Iba cargando todos sus libros y pensé:"¿Por que se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? ¡Debe ser un "nerd! "
Yo ya tenia planes para todo el fin de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.
  
Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una
zancadilla que lo tiró al suelo. Ví que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos.
  
Ví lágrimas en sus ojos. Le acerque a sus manos sus anteojos y le dije, "¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!".
Me miro y me dijo: "¡Hola, gracias!" Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud. Lo ayude con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por que no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada.
Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.

Caminamos hasta casa. Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos, y acepto.

Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos. Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me pare y le dije: "Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días". Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.
Durante los siguientes cuatro años, Kyle y yo nos convertimos en los mejores amigos.
  
Cuando ya estabamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo iría a la de Duke. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol. Kyle fue el orador de nuestra generación. Yo lo cargaba todo el tiempo diciendo que era un "nerd".
Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso.
Yo estaba feliz de   no ser el que tenía que hablar. Kyle se veía realmente bien. Era uno de esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos.
¡Tenia mas citas con chicas que yo y todas lo adoraban! ¡Caramba!
Algunas veces hasta me sentía celoso... Hoy era uno de esos días.
Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una palmadita en la espalda y le dije: "Vas a ver que estarás genial, amigo". Me miro con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió. "Gracias" me dijo.

Limpio su garganta y comenzó su discurso: "La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador... pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles a ustedes, que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y a propósito, les voy a contar una historia.
Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse.

Hablo de como limpió su armario y por que llevaba todos sus libros con él, para que su mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela.
  
Me miraba fijamente y me sonreía.
"Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable".
Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras: "Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes
cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. (proverbios 17:17) Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros, para impactarlos de alguna manera. "Mira a Dios en los demás".

"Los amigos son ángeles que
nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas
   tienen problemas para recordar como volar".

miércoles, 21 de julio de 2010

Las diez cosas de la vida

Por el fisgologo chino:Chin-Chum-Char




1.- El obrero y el campesino son 2 personas.

2.- El rico alquila a los 2.

3.- El lider “cuentea" a los 3.

4.- El vago descansa por los 4.

5.- El comerciante roba a los 5.

6.- El cantinero embriaga a los 6.

7.- La mujer engaña a los 7.

8.- El medico mata a los 8.

9.- El cura absuelve a los 9.

10.- El diablo arrea con los 10.

DECALOGO PARA MEJORAR LAS RELACIONES HUMANAS

1.- Conserva el optimismo.
Se basa en una actitud positiva, hacia determinada posición.

2.-Manten siempre una sonrisa.
El habito de sonreír, es la técnica mas importante para
adquirir ese rasgo mágico en las relaciones humanas.

3.-Se cortes.
Cualidad que poseen los generosos y produce emociones
gratas.

4.-Fomenta la comunicación.
Ser sociable y comunicarnos con los demás estrecha la
confianza y la cordialidad.

5.-Muestra tu entusiasmo.
La persona entusiasta crea vigor y energía. Con entusiasmo
se aligera el trabajo y simplifica los problemas. el
entusiasmo es contagioso.

6.-Organiza tus acciones.
Elabora planes definidos de trabajo, aprovecha los re-
cursos y oportunidades con normas y procedimientos.

7.-Respeta a las personas.
Trata de decir o hacer las cosas sin ofender o herir la
dignidad, ni siquiera el amor propio de quien estas tratando.

8.-Confia en ti.
Contempla todo con serenidad y plantea tus ideas de
acuerdo a las situaciones que se te presenten.

9.-Amplia tus conocimientos.
Lee y participa en eventos que te permitan actualizarte
y conocer los nuevos descubrimientos y fenómenos
sociales.

10.-Desempeña tu trabajo con disposición y agrado.
Lo que se hace con buena voluntad permite el éxito

domingo, 18 de julio de 2010

CUANDO COMETES UN ERROR

Un conserje del Banco First Security en Boise, Idaho, en una ocasión, por accidente, puso en la basura una caja de ocho mil cheques que valían ochocientos cuarenta mil dólares. Esa noche, el operador del triturador de papeles con diligencia vació la caja de cheques en su máquina cortando así los cheques en pedacitos de papel de un cuarto de pulgada. Luego vacío los pedacitos en un latón de basura en las afueras del banco. A la mañana siguiente, cuando el supervisor se percató de lo que había pasado, quería llorar.

La mayoría de los cheques habían sido cambiados en el banco y estaban esperando ser enviados a la casa de cobro. Su pérdida representaba la pesadilla de un contador ya que la mayoría de los cheques estaban aún sin registrar y como resultado, los banqueros no podían saber quién pagó qué a quién.

¿Qué hizo el supervisor? Ordenó que los pedacitos de papel fueran reconstruidos. Entonces, cincuenta empleados trabajaron en dos turnos, seis horas al día dentro de seis habitaciones, cambiando, combinando, pegando los pedazos como si fuera un rompecabezas, hasta que los ocho mil cheques fueran reconstruidos.

Humpty Dumpty puede que se haya caído de la muralla. ¿Pero los hombres del rey acaso trataron de pegar sus pedazos?

¡Si cometes un error, trabaja en la solución!

Un error no se vuelve una falta hasta que rehúsas corregirlo.

¿Que es la vida?

La Vida, es un reto ¡Afróntala!
La vida es un eterno dejar ir; solamente con las manos vacías, podrás agarrar algo nuevo.
La vida es Amor. ¡Vívela honesta y profundamente !
La vida es esperanza. ¡Nunca la pierdas!
La Vida es un camino. ¡Camina siempre hacia delante!
La Vida es creer. ¡ Nunca dejes de hacerlo !
La Vida también es muerte. Morir un poco cada día. ¡Debes estar consciente de eso!
La vida es aprender siempre, en todas partes y hasta el final.
La Vida es un regalo. Debes estar siempre agradecido por ello.
La Vida es amistad. ¡Cuídala!
La Vida es hermosa. ¡Abre bien los ojos!
La Vida es Verdad. ¡Nunca la traiciones!
La Vida es emocionante. ¡Mantente curioso!
La Vida tiene una meta. ¡Trata de llegar a ella!

sábado, 12 de junio de 2010

BUSCA TU SUERTE

Hasta de un pedazo de palo puedes hallar tu suerte...
Había una vez un pobre hombre que nació pobre, creció pobre y era aún pobre cuando se casó.
Era tornero de oficio. Esto es, hacía mangos y anillos para los paraguas y sombrillas. Ponía un pedazo de madera en el torno y salía suave y redondito como él deseaba. Ustedes, de seguro, han visto en los paraguas muchos de los mangos que él hacía.
Pero el pobre hombre ganaba muy poco con este trabajo. Tenía lo absolutamente necesario para vivir de manos a boca, como dicen vulgarmente. ¡Pobre hombre!
-Nunca encontraré mi suerte. ¿Dónde estará mi buena estrella? -, se decía cuando pensaba en sus hijos y cavilaba en lo mucho que tenía que trabajar para vivir tan mal.
Y les advierto que ésta es una historia verídica. Podría decirse el país y el pueblo donde el hombre vivía. Pero eso no viene al caso.
Alrededor de la casa de este hombre florecían los serbales y sus moras agrias y rojas se maduraban como si fueran la mejor de las frutas; mas no eran buenas para comer.
En su jardín también crecía un peral, pero nunca había dado fruta. Ni una pera habían probado los niños. Sin embargo, en aquel árbol estaba su suerte.
Un día, mientras los niños jugaban en el jardín, vieron una pera muy pequeña y corrieron a dar la buena noticia a sus padres. Estos, al examinarla, hallaron que era una pera deforme, dura y seca.
Aquella noche hubo un fuerte temporal. El viento soplaba con furor. Se oía el silbido entre las ramas de los árboles. Las casas parecían temblar, las ramas de los árboles y hasta árboles enteros caían al suelo arrancados de raíz o hechos pedazos.
A la mañana siguiente daba pena ver las huertas y las calles cubiertas de hojas y ramas.
Los niños salieron al jardín para limpiarlo y allí entre las ramas estaba un gancho con la raquítica pera. Lo recogieron y lo llevaron al taller del padre. Este, en broma y para distraer a los niños, se puso a hacer peras de madera del tronco de la rama.
¡Y qué bonitas salían! Suaves y torneadas. Una grande, otra grande, otra mediana y otra más y muchas más pequeñas.
¡Cuánto se divirtieron los niños! El árbol estaba dando peras, por fin, aunque eran de madera. Los niños jugaban con ellas y las hacían dar vueltas como si fueran trompos.
Entonces vino la estación de las lluvias y, como es natural se necesitaban paraguas para salir a la calle. Esta familia de quien les estoy contando, tenía solamente un paraguas muy viejo.
Cuando el viento soplaba con fuerza el paraguas se volvía del revés.
Dos o tres veces se rompió, pero nuestro hombre siempre lo arreglaba sin demora, porque ése era su oficio. Pero, por bien que él lo arreglaba, cuando alguien trataba de cerrarlo, la tirilla y el botón, con que el paraguas se conservaba enrollado, se rompían.
Ya el padre no sabía de qué manera arreglarlo cuando un día el botón se rompió otra vez. Mientras lo buscaba por el piso, dio por casualidad, contra una de las peritas de madera que él había torneado para los niños y con las cuales todavía jugaban de cuando en cuando.
-"No puedo hallar el botón pero esto servirá lo mismo"-, dijo tomando la pera.
Hizo un agujero de extremo a extremo en el centro de la pera, pasó un cordón por el agujero y vio con sorpresa y alegría que el pedazo de palo en forma de pera desempeñaba a las mil maravillas las veces del botón. Además era más curioso y más bonito esta clase de botón.
Al año siguiente cuando el hombre envió mangos para paraguas a la ciudad, también mandó algunos de estos broches originales que él curiosamente había inventado de un pedazo de la rama de un peral, que el viento había derrumbado.
El no sabía el resultado que iba a tener; lo cierto es que al poco tiempo empezó a recibir pedidos de miles y más miles de las curiosas peras de madera.
En la fábrica de paraguas de la ciudad habían hecho algunos paraguas con broches de estas peras y los habían enviado a América. Las gentes habían notado que estas peritas eran el mejor cierre para los paraguas. Los comerciantes pidieron que todos los paraguas se fabricaran con tales broches.
Y nuestro hombre torneaba peras y más peras! El árbol entero se convirtió en peras. Todas las vendía y esto le trajo dinero, mucho dinero.
Poco a poco fue aumentando su negocio hasta que llegó a tener un gran taller con muchos trabajadores que le ayudaron. Ya no tenía que sufrir. Sus hijos y su esposa tenían todo lo que les hacía falta y él se sentía feliz. A menudo, muy a menudo, decía:
-"¡Aquel peral que parecía tan estéril fue mi salvación! ¡Allí está mi felicidad! La suerte puede hallarse hasta en un pedazo de palo".-
Y ahora les digo: ¿Dónde está vuestra suerte?
"Búscala y la encontrarás".-