domingo, 6 de enero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
El bambú

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas:
¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Tardó solo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno, y que éste requiere tiempo...
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos-, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo...
¡Cómo nos cuestan las esperas! ¡Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...!
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...
¿Para qué?
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquélla toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...
Quizás sólo estés echando raíces...
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas:
¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Tardó solo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno, y que éste requiere tiempo...
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos-, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo...
¡Cómo nos cuestan las esperas! ¡Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...!
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...
¿Para qué?
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquélla toxina llamada impaciencia, la misma que nos envenena el alma. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...
Quizás sólo estés echando raíces...
martes, 25 de diciembre de 2012
sábado, 15 de octubre de 2011
domingo, 2 de enero de 2011
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Pensando...........positivo
Una sonrisa amable y sincera es el pasaporte universal que facilita la entrada a muchísimos corazones. Una sonrisa amorosa es una caricia que enciende y mantiene viva la llama de la felicidad que produce el compartir, pues nadie logra ser suficientemente feliz aislado de los demás y encerrado en sí mismo. La sonrisa nacida en el corazón derriba barreras y construye puentes para comunicarnos con quienes necesitamos y con quienes nos necesitan.
Normalmente todas las personas quieren triunfar y ser felices, pero sólo lo logran algunos, quienes? Los que apuestan con su corazón, los que cultivan y desarrollan su mejor potencialidad con base en: TRABAJO, PERSEVERANCIA, DISCIPLINA, FE, CONFIANZA, OPTIMISMO y mucho, pero mucho AMOR!! Amor por sí mismos, por su tarea, por sus semejantes, por lo que son y por lo que hacen, Piénsalo.
Si tienes suficiente fe en ti mismo y en tus dones, atributos y capacidades, si perseveras con paciencia y disciplina, si laboras con entusiasmo y perseverancia... podrás lograrlo!, podrás hacerlo realidad!. Encamínate hacia tu objetivo con la certeza de que puedes lograrlo.
Todo aquello que seas capaz de imaginar y visualizar, todo aquello que tu imaginación pueda crear en tu mente, si logras amarlo con intensidad y con todas las fuerzas de tu ser... podrás hacerlo realidad ¡
Si tienes suficiente fe en ti mismo y en tus dones, atributos y capacidades, si perseveras con paciencia y disciplina, si laboras con entusiasmo y perseverancia... podrás lograrlo!, podrás hacerlo realidad!. Encamínate hacia tu objetivo con la certeza de que puedes lograrlo.
Todo aquello que seas capaz de imaginar y visualizar, todo aquello que tu imaginación pueda crear en tu mente, si logras amarlo con intensidad y con todas las fuerzas de tu ser... podrás hacerlo realidad ¡
La imaginación y la creatividad son regalos gratuitos de nuestro Creador y los hemos recibido por alguna razón valedera y positiva. Indudablemente estas herramientas también requieren práctica de nuestra parte. La creatividad y la imaginación pueden ser la mejor solución para encontrar tu camino en las adversidades y en épocas de confusión. Cultívalas.
Serénate, sólo así podrás enfrentar tus dificultades con alguna posibilidad de solución. Si tienes dificultades, necesitas todas tus energías y tu paz interior, no las malgastes alterándote y dejándote llevar por algún desorden emocional. La paciencia, la calma y la objetividad serán la plataforma que te permitirán encontrar soluciones y respuestas adecuadas.
Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la esperanza, y vive en su luz. Toma la bondad, y dónala a quien no sabe donar. Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo. Mahatma Gandhi.
Aprovecha este día para que reflexiones profundamente en el hecho de que aquello que criticas en otras personas... es muy posible que tú también lo padezcas. Lo que no aceptas de otras personas... es muy posible que alguien más no lo acepte de tí. Tú no eres perfecto! Con que derecho señalas, criticas, calificas o descalificas a otros? Solo serás superior a ti mismo el día que aprendas a ser comprensivo y condescendiente; así como eres con los demás... así serán contigo.
Una imagen positiva de ti mismo realizará el prodigio de ayudarte a alcanzar logros sorprendentes. Retírate cada noche, ojalá durante una media hora, a visualizarte feliz y exitoso, realizando maravillosamente todos sus sueños y anhelos. Graba en tu mente un vivo retrato triunfante de ti mismo. Si persistes en este ejercicio durante un importante período de tiempo, te sorprenderás de los resultados positivos.
Pensamientos positivos y de felicidad son factores imprescindibles para tu bienestar y para que irradies alegría a favor de tus relacionados. Vive alegre, para que contagies alegría; vive optimista e infunde optimismo en aquellos a quienes amas. Una sana alegría atrae salud y libera tus energías positivas. Una parte muy importante de tu salud tiene que ver con tu equilibrio interno.
Si te agrada vivir en armonía en tu hogar y en tu medio social, esa paz con que sueñas depende de ti. Cultiva tu paz interior. Procura tu ecuanimidad. No te dejes desbocar ni arrastrar por tendencias ni por malas actitudes ajenas. Eres superior a cualquier desafío o error a que debas enfrentarte, sólo depende de ti, tu puedes, debes proponerte no perder la esencia interna de tu ser. Eso es armonía y paz interior.
Utiliza tu imaginación para visualizar lo mejor que puedes hacer que suceda con respecto a cualquier proyecto que tengas en proceso. Crea en tu mente la imagen de triunfo y éxito que mereces y necesitas. Tienes dentro de ti el potencial suficiente para los mejores logros que puedas imaginar, si amas y sostienes esa imagen permanentemente en ti.
Serénate, sólo así podrás enfrentar tus dificultades con alguna posibilidad de solución. Si tienes dificultades, necesitas todas tus energías y tu paz interior, no las malgastes alterándote y dejándote llevar por algún desorden emocional. La paciencia, la calma y la objetividad serán la plataforma que te permitirán encontrar soluciones y respuestas adecuadas.
Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido. Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la esperanza, y vive en su luz. Toma la bondad, y dónala a quien no sabe donar. Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo. Mahatma Gandhi.
Aprovecha este día para que reflexiones profundamente en el hecho de que aquello que criticas en otras personas... es muy posible que tú también lo padezcas. Lo que no aceptas de otras personas... es muy posible que alguien más no lo acepte de tí. Tú no eres perfecto! Con que derecho señalas, criticas, calificas o descalificas a otros? Solo serás superior a ti mismo el día que aprendas a ser comprensivo y condescendiente; así como eres con los demás... así serán contigo.
Una imagen positiva de ti mismo realizará el prodigio de ayudarte a alcanzar logros sorprendentes. Retírate cada noche, ojalá durante una media hora, a visualizarte feliz y exitoso, realizando maravillosamente todos sus sueños y anhelos. Graba en tu mente un vivo retrato triunfante de ti mismo. Si persistes en este ejercicio durante un importante período de tiempo, te sorprenderás de los resultados positivos.
Pensamientos positivos y de felicidad son factores imprescindibles para tu bienestar y para que irradies alegría a favor de tus relacionados. Vive alegre, para que contagies alegría; vive optimista e infunde optimismo en aquellos a quienes amas. Una sana alegría atrae salud y libera tus energías positivas. Una parte muy importante de tu salud tiene que ver con tu equilibrio interno.
Si te agrada vivir en armonía en tu hogar y en tu medio social, esa paz con que sueñas depende de ti. Cultiva tu paz interior. Procura tu ecuanimidad. No te dejes desbocar ni arrastrar por tendencias ni por malas actitudes ajenas. Eres superior a cualquier desafío o error a que debas enfrentarte, sólo depende de ti, tu puedes, debes proponerte no perder la esencia interna de tu ser. Eso es armonía y paz interior.
Utiliza tu imaginación para visualizar lo mejor que puedes hacer que suceda con respecto a cualquier proyecto que tengas en proceso. Crea en tu mente la imagen de triunfo y éxito que mereces y necesitas. Tienes dentro de ti el potencial suficiente para los mejores logros que puedas imaginar, si amas y sostienes esa imagen permanentemente en ti.
El trabajo intelectual intenso demanda mucha dedicación y puede llegar a agotarte, dedica unos tres o cuatro minutos en la mañana y otros tantos en la tarde, para que hagas un vacío mental en completo reposo; así te librarás del cansancio acumulado que te puede llevar al estrés o al agotamiento. Lograrás así mayores niveles de eficiencia.
No olvides dedicarte hoy unos pocos minutos a relajarte totalmente para crecer dentro de ti y para darle algo de reposo a tu mente. Sólo siéntate solo y en silencio, relaja cada uno de tus músculos, cierra tus ojos y pon tu mente en blanco. Si te llega algún pensamiento sólo déjalo pasar, concéntrate solamente en la relajación total de tu cuerpo y de tu mente. Con que lo hagas solamente por tres minutos, será suficiente para tranquilizarte, desestresarte y poder continuar con renovados bríos.
Si sientes o piensas que ha pasado mucho tiempo sin los logros que deberías haber alcanzado, es posible que sólo estuvieses experimentado. Cometiendo los errores lógicos para tener la experiencia y el conocimiento de que hoy disfrutas. Nada se ha perdido si estás tomando conciencia de que el tiempo que ahora tienes a tu disposición lo puedes aprovechar para empezar a construir o a reconstruir.
Procura aprovechar cada minuto HOY, y cada minuto de cada día, a partir de hoy. Si hasta ahora sientes que nos has realizado las cosas buenas que un día soñaste o te propusiste, HOY es un excelente día para empezar de una vez por todas y definitivamente! No te sientes a lamentarte ni quejarte, ni sentirte culpable por lo que no has hecho, utiliza toda tu energía en hacer lo que tienes y debes hacer!
Deja de pensar en "imposibles" al iniciar cualquier proyecto. Cree en tus potencialidades! Escribe con letras destacadas: PUEDO HACERLO! YO SOY CAPAZ! Coloca esta afirmación positiva al alcance de tu mano y léela con frecuencia. Grábala firmemente en tu conciencia, insiste en visualizarte logrando lo que buscas. Persiste en progresar y trabaja para lograrlo con voluntad férrea y con una fe firme, Te maravillarás de las cosas sensacionales que lograrás.
Si te enfrentas a una dificultad, serénate y estudia con tranquilidad los diferentes factores que complican esa situación. Analizando calmadamente los hechos, puedes lograr una visión más objetiva del problema y encontrar la solución. Eres una persona dotada con la suficiente inteligencia para convertir las dificultades en oportunidades de bienestar.
Que todas tus acciones y palabras de HOY demuestren tu amor por la vida. Sé agradecido, por las cosas buenas que te sucedan, para que las merezcas y las multipliques. Y por las dificultades, pues son siempre una oportunidad de aprender, crecer y superarnos.
Una parte vital de tu mayor nivel de bienestar depende del juego armonioso de tu energía mental y espiritual. Si te dejas dominar por agresividad o cualquier otro desorden emocional, serás la primera víctima de una actitud desordenada. Procura conservarte centrado y armónico, sólo así darás los pasos correctos para lograr los mejores resultados.
Si sientes o piensas que ha pasado mucho tiempo sin los logros que deberías haber alcanzado, es posible que sólo estuvieses experimentado. Cometiendo los errores lógicos para tener la experiencia y el conocimiento de que hoy disfrutas. Nada se ha perdido si estás tomando conciencia de que el tiempo que ahora tienes a tu disposición lo puedes aprovechar para empezar a construir o a reconstruir.
Procura aprovechar cada minuto HOY, y cada minuto de cada día, a partir de hoy. Si hasta ahora sientes que nos has realizado las cosas buenas que un día soñaste o te propusiste, HOY es un excelente día para empezar de una vez por todas y definitivamente! No te sientes a lamentarte ni quejarte, ni sentirte culpable por lo que no has hecho, utiliza toda tu energía en hacer lo que tienes y debes hacer!
Deja de pensar en "imposibles" al iniciar cualquier proyecto. Cree en tus potencialidades! Escribe con letras destacadas: PUEDO HACERLO! YO SOY CAPAZ! Coloca esta afirmación positiva al alcance de tu mano y léela con frecuencia. Grábala firmemente en tu conciencia, insiste en visualizarte logrando lo que buscas. Persiste en progresar y trabaja para lograrlo con voluntad férrea y con una fe firme, Te maravillarás de las cosas sensacionales que lograrás.
Si te enfrentas a una dificultad, serénate y estudia con tranquilidad los diferentes factores que complican esa situación. Analizando calmadamente los hechos, puedes lograr una visión más objetiva del problema y encontrar la solución. Eres una persona dotada con la suficiente inteligencia para convertir las dificultades en oportunidades de bienestar.
Que todas tus acciones y palabras de HOY demuestren tu amor por la vida. Sé agradecido, por las cosas buenas que te sucedan, para que las merezcas y las multipliques. Y por las dificultades, pues son siempre una oportunidad de aprender, crecer y superarnos.
Una parte vital de tu mayor nivel de bienestar depende del juego armonioso de tu energía mental y espiritual. Si te dejas dominar por agresividad o cualquier otro desorden emocional, serás la primera víctima de una actitud desordenada. Procura conservarte centrado y armónico, sólo así darás los pasos correctos para lograr los mejores resultados.
El regalo más grande del mundo
"El día que mi María José nació, en verdad no sentí gran alegría porque la decepción que sentía parecía ser más grande que el gran acontecimiento que representa tener hijo. Yo quería un varón.
-Pero mi amor si apenas tienes diez añitos... ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?.
-Bueno papi, tú siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.
La conversación se extendía y todos participamos de ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.
Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba su hija quien ya tenía catorce años.
El hombre se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostró el registro de calificaciones de María José, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de nueve puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores, felicité al dichoso padre y le invité a un café.
María José ocupaba todo el espacio en casa, en la mente y en el corazón de su familia, especialmente en el corazón de su padre. Todo ocurrió un domingo, muy temprano, cuando nos dirigíamos a misa... En ese momento María José tropezó con algo, o eso creímos todos, y ella dio un traspié. Sin embargo, en ese momento no cayó pues su padre la tomó de inmediato, evitando que se lastimara. De cualquier forma, ya instalados en el auto, vimos como María José se tumbó lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento. Inmediatamente, buscando un taxi, la llevamos al hospital.
Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía de una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, que debían practicársele otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.
Los días iban transcurriendo, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de María José, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él. Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija cuando ella le preguntó:
- ¿Voy a morir, no es cierto?. Te lo dijeron los médicos.
- No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado en el mundo- respondió el padre.
- ¿Van a algún lugar?. ¿Pueden ver desde lo alto a las personas queridas?. ¿Sabes si pueden volver?.
- Bueno hija, respondió, en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola. Estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.
- ¿Al viento?- replicó María José. - ¿Y cómo lo harías?.
- No tengo la menor idea hija, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija estaba muriendo, necesitaban un corazón
pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más. ¡Un corazón!. ¿Dónde hallaría un corazón?. ¿Lo vendían en la farmacia acaso, en el supermercado, o en una de esas grandes tiendas que propagan por radio y televisión?. ¡Un corazón!. ¿Dónde?.
Ese mismo mes, María José cumpliría sus quince años. Fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, las cosas iban a cambiar. El domingo por la tarde, ya María José estuvo operada y todo salió como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total!.
Sin embargo, Randolf no había vuelto por el hospital y María José lo comenzó a extrañar. Su mamá tuvo que explicarle que ya que todo estaba bien, a partir de ese momento su papá era quien trabajaría para sostener la familia. María José permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron. Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre.
María José, mi gran amor:
"Al momento de leer mi carta, debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa de los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no poder estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir sentí que yo también moriría contigo, y me preguntaba ¿qué podía hacer?... después de tanto pensar y sentir mil cosas dentro de mi, decidí finalmente que la mejor manera de hacer algo por ti era darle respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenías diez años y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás ha hecho. Te regalo mi vida entera, sin condición alguna para que hagas con ella lo que creas que es mejor, sintiendo muchas cosas bellas y sabiendo que en el mundo lo más importante es que quieras vivir, ¡Vive hija!. Te amo!!!!...
-Papi ahora puedo comprender cuanto me amabas, yo también te amo aunque nunca te lo dije. Por eso también comprendo la importancia de decir "TE AMO". Y te pido perdón por haber guardado silencio... en ese instante las copas de los árboles se movieron suavemente y cayeron algunas flores.
Sintió María José que un suave viento rozó su cara y una brisa fresca besó sus mejillas. Alzó la mirada al cielo sintiendo una paz inmensa y dio gracias a Dios por eso. Se levantó y caminó a casa con la alegría de saber que lleva en su corazón "el amor más grande del mundo"...
A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía pálida y la otra radiante y dormilona. En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisa de María José y por el negro de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura, su carita, su sonrisa y su mirada no se apartaban ni un instante de mi pensamiento. Todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacía planes, todo sería para mi María José."
Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de María José. Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más grande para vivir de Randolf, según decía él mismo. Una tarde estaba mi familia y la de Randolf haciendo un picnic a la orilla de una laguna cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, un diálog que todos escuchamos...
-Papi, cuando cumpla quince años... ¿Cuál será mi regalo?. Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de María José. Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más grande para vivir de Randolf, según decía él mismo. Una tarde estaba mi familia y la de Randolf haciendo un picnic a la orilla de una laguna cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, un diálog que todos escuchamos...
-Pero mi amor si apenas tienes diez añitos... ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?.
-Bueno papi, tú siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.
La conversación se extendía y todos participamos de ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.
Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba su hija quien ya tenía catorce años.
El hombre se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostró el registro de calificaciones de María José, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de nueve puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores, felicité al dichoso padre y le invité a un café.
María José ocupaba todo el espacio en casa, en la mente y en el corazón de su familia, especialmente en el corazón de su padre. Todo ocurrió un domingo, muy temprano, cuando nos dirigíamos a misa... En ese momento María José tropezó con algo, o eso creímos todos, y ella dio un traspié. Sin embargo, en ese momento no cayó pues su padre la tomó de inmediato, evitando que se lastimara. De cualquier forma, ya instalados en el auto, vimos como María José se tumbó lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento. Inmediatamente, buscando un taxi, la llevamos al hospital.
Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía de una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, que debían practicársele otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.
Los días iban transcurriendo, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de María José, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él. Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija cuando ella le preguntó:
- ¿Voy a morir, no es cierto?. Te lo dijeron los médicos.
- No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado en el mundo- respondió el padre.
- ¿Van a algún lugar?. ¿Pueden ver desde lo alto a las personas queridas?. ¿Sabes si pueden volver?.
- Bueno hija, respondió, en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola. Estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.
- ¿Al viento?- replicó María José. - ¿Y cómo lo harías?.
- No tengo la menor idea hija, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija estaba muriendo, necesitaban un corazón
pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más. ¡Un corazón!. ¿Dónde hallaría un corazón?. ¿Lo vendían en la farmacia acaso, en el supermercado, o en una de esas grandes tiendas que propagan por radio y televisión?. ¡Un corazón!. ¿Dónde?.
Ese mismo mes, María José cumpliría sus quince años. Fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, las cosas iban a cambiar. El domingo por la tarde, ya María José estuvo operada y todo salió como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total!.
Sin embargo, Randolf no había vuelto por el hospital y María José lo comenzó a extrañar. Su mamá tuvo que explicarle que ya que todo estaba bien, a partir de ese momento su papá era quien trabajaría para sostener la familia. María José permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron. Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre.
María José, mi gran amor:
"Al momento de leer mi carta, debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa de los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no poder estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir sentí que yo también moriría contigo, y me preguntaba ¿qué podía hacer?... después de tanto pensar y sentir mil cosas dentro de mi, decidí finalmente que la mejor manera de hacer algo por ti era darle respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenías diez años y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás ha hecho. Te regalo mi vida entera, sin condición alguna para que hagas con ella lo que creas que es mejor, sintiendo muchas cosas bellas y sabiendo que en el mundo lo más importante es que quieras vivir, ¡Vive hija!. Te amo!!!!...
También quiero que sepas que hoy, mañana y siempre estaré a tu lado, siempre. Te Amo y siempre Te Amaré, porque eres lo más grande y hermoso que Dios me ha dado... siempre estaré contigo, siempre TE AMARÉ..."
María José lloró todo el día y toda la noche. Al día siguiente, fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá, lloró como nadie lo ha hecho y susurró: -Papi ahora puedo comprender cuanto me amabas, yo también te amo aunque nunca te lo dije. Por eso también comprendo la importancia de decir "TE AMO". Y te pido perdón por haber guardado silencio... en ese instante las copas de los árboles se movieron suavemente y cayeron algunas flores.
Sintió María José que un suave viento rozó su cara y una brisa fresca besó sus mejillas. Alzó la mirada al cielo sintiendo una paz inmensa y dio gracias a Dios por eso. Se levantó y caminó a casa con la alegría de saber que lleva en su corazón "el amor más grande del mundo"...
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